Mi hermosa

Ella luce tan hermosa, con esa sonrisa que me cautivo desde la primera vez que me regalo lo más sincero que poseía. Quiero ir a darle un beso y abrazarla fuerte, olvidar las cosas que han pasado y seguir, pero ella no me mira no me regala su dulce mirada, me evade y eso no es nada agradable. Acabo de oír su voz, aquella que me hace sentir nerviosa porque me recuerda que esta aquí. Muchas veces me cuesta creer, que tuve la suerte de tenerla junto a mi. Quizá no aproveche del todo su presencia, pero se que me hizo la mujer más feliz.